Hablemos de amor para vender mejor: el marketing de enamoramiento

Hablemos de amor para vender mejor: el marketing de enamoramiento
El marketing de enamoramiento no es más que enamorar a tus clientes de manera rentable.

Hablar de marketing hoy es hablar de una esfera que incluye todo: productos, servicios, logística, estrategias, redes sociales, posicionamiento, seguimiento, parrillas, contenidos, etc. Es tan amplio -y a veces abrumador- el tema que hemos olvidado un eje en el que este siempre se ha movido: el amor.

‘¡El amor mueve el mundo!’, dicen algunos como una frase cliché, pero ¿también mueve el marketing?, ¡por supuesto!. Los grandes Donjuanes, son vendedores en potencia.

Enamorarse parece facilísimo, tan sencillo como la primera impresión antes de una venta. Basta con entregar un portafolio organizado, una página web atractiva y hablar muy bien de un producto para lograr captar la atención de tu cliente. Lo realmente difícil ya viene después: mantener ‘viva la llama’ y por supuesto ‘entregar un amor verdadero’

Entendámoslo así:

Philip Kotler, bautizado el ‘padre del marketing moderno’, habla del marketing 1.0, que no consiste en más que llegarle a la mente del cliente con buenos productos y servicios; es decir, lo que hicimos en nuestra primera cita: captar la atención.

Captar la atención es en principio sencillo, basta con hablar de sexo, perros, gatos o de cualquier cosa que le interese a un consumidor.

Pero el mundo ha cambiado y las personas somos más difíciles de persuadir, hay miles de opciones para consumir y por eso buscamos además nuevas experiencias. ( Ver reseña: Marketing Experiencial de Max Lenderman )

Así llegamos a un punto vital del marketing de enamoramiento y es ‘mantener viva la llama’, que es el enganche con el cliente para lograr la venta. Kotler entiende este proceso como el marketing 2.0, que consiste en entender al cliente a través de del estudio de las grandes bases de datos y ofrecerles un servicio diferencial.

No es más que le digas a tu ‘crush’ que eres más alto, guapo, tienes una casa en las Bahamas, o la ocurrencia que creas que debes usar para que te elija a ti y no a otro.

Engánchate con el cliente dándole algo que los otros no le den.

Hasta acá todo suena fácil, pero como en el amor, ha llegado el momento más difícil y es demostrar que tu amor es sincero. Es acá donde se comprobará que lo que dijiste en las dos fases anteriores no era mentira y que tu marca es la indicada para quedarse allí, con él.

Se vuelve entonces una oportunidad para que la gestión de la marca trascienda a generar las bases de la relación con quien le ha dado su preferencia.

Kotler llama a esto markeking 3.0, que nace de entender que el mundo es inestable y cambiante, así como sus problemáticas. Esta etapa se trata de implementar todo con valor para conservar a los clientes. No se puede mentir -como se espera no se haga en ninguna de las etapas-, no se puede ser ambiguo, no se puede ser distante.

Es aquí donde las marcas se la juegan por la fidelización con programas de lealtad y de recompensa que no solo tienen que ver con lo económico sino también con lo emocional.

En esta etapa el cliente espera que lo enamores día a día, por eso se hace importante diseñar una estrategia para lograrlo.

Aquí algunas ideas:

  • Encuestas de satisfacción.
  • Parrillas de email marketing relacionadas con fechas especiales, festejos, celebraciones y ocasiones especiales. Pocos temas relacionados con productos o servicios. Procura no ser invasivo.
  • Descuentos especiales en servicios por antigüedad.
  • Innovación en los procesos, para que sepa que estás dispuesto a invertir para conservar su preferencia.
  • Comunicación constante.

La recompensa de esto será una relación estable y duradera, repleta de amor que beneficiara todos, pues al final, el propósito del marketing durante toda la historia ha sido la satisfacción del consumidor de manera rentable.

No dudes en aplicar el marketing de enamoramiento en tu empresa, pues recuerda que así como el amor, el marketing exitoso no se trata de transacciones sino de relaciones.

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